Roddick

6 septiembre 2012

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anfibio

12 julio 2012

Para no olvidar la contraseña de wordpress, subo la nota que escribí para los amigos de la Revista Anfibia. Dice así:

“Desde hace cinco meses un puma merodea cerca de la Quinta Presidencial donde todas las noches duerme Cristina Kirchner. Al menos doce vecinos aseguran haberlo visto. Se dicen muchas cosas del felino: come gatos, salta de árbol en árbol, afilia sus garras contra las medianeras de las casas. Los vecinos de Vicente López y Olivos, dos barrios de clase media alta, tienen miedo y pidieron a las autoridades que se ocupen. Entonces a alguien se le ocurrió un plan: tentar al puma con un sabroso chivo”.

Sigue acá

viento

19 octubre 2011

Bajó en Piedras y Estados Unidos y caminó por la vereda más ancha, la que tiene las rejillas en el medio, de cuando era más angosta. Se cruzó con dos chicas que venían hablando y les escuchó decir “no te vi ayer en La Plata”. La frase se le estaba yendo de la cabeza hasta que pasó al lado de dos tipos que fumaban en la entrada de una casa. Uno le dijo al otro “no estabas ayer en la plaza”. En los metros restantes, hasta llegar a Chacabuco, pensó en esa no coincidencia, como si en esos metros de San Telmo los diálogos fueran desarmándose, cambiando letra por letra hasta llegar a otro significado. Llegó a su casa y se detuvo unos segundos en la puerta, a pesar de que ya tenía la llave en sus manos. No llegó a escucharlo, pero en otro caserío del barrio, una señora que preparaba la cena encaró a su marido y empezó a reprocharle que ayer no habían ido ni siquiera un ratito a la playa.

superhéroes

12 julio 2011

Me hartaron los populistas que están indignados con el resultado de la elección del domingo. Me hartaron los que hablan de la mitad berreta de Buenos Aires. Lo que dicen que en Capital hay votantes de cuarta. Los que se la pasaron bardeando la (poca) originalidad de Macri para sus afiches y después escriben “(A Macri) Hay que botarlo” (hay alguien que cobró por inventar ese recurso. Mátenme). No voté en Buenos Aires, no hubiera votado por Macri y si tuviera que elegir en esta segunda vuelta, definitivamente Filmus sería mi opción. Aún así, estoy seguro de que no necesito deprimirme el domingo y pasar un lunes de mierda porque ganó Macri. A todos los que pasaron un domingo de mierda, a los que todavía gastan su tiempo pegando afiches en el Facebook para que Filmus gane un partido que ya perdió, les preguntaría que tanto cambió sus vidas de 2007 para acá. Si realmente la pasaron tan mal como para sentir que esta es una ciudad en la que no se puede vivir más. No sabía que había tantos Gaudios en esta ciudad. Relájense, sean un poco más humildes.  Entiendo que es más fácil y más progre ser opositor a Macri que a Cristina. Macri se hace los goles solo. Basta con verlo bailar o pinchar teléfonos. Pero de ahí a pararse en un pedestal y decir que medio Buenos Aires está habitado por estúpidos me parece un poco mucho. Otra cosa que pensé ayer es en la ingenuidad macrista. Me enternece. Ahora piensan que la cosa puede cambiar de acá a octubre. No chicos. En octubre gana Cristina en primera vuelta (le juego una botella de vino al que quiera) y todos los que ahora dicen que se votó mal van a decir que la gente votó bien. Así de lógico e increíble. Nuestros políticos no son superhéroes, no están los buenos contra los malos. Son tipos egocéntricos, que quieren quedar en la chapa y hacer algún mango con la obra pública. No hay mucho más misterio que ese. Tratemos de no ser tan forros como ellos.

militancia

24 mayo 2011

Un micro de larga distancia es vigilado por radar. Le avisan que está yendo a más de ciento veinte, que tiene que aflojar. Uno de los choferes se asusta, pero el otro dice “a mi estos no me van a joder, yo me amotino”. El chofer que habla con los del sindicato se parece al actor que hacía de padrastro de Nancy Duplaá en Montaña Rusa. Se parece a ese, pero no es ese. Entra a un pueblo que tiene una avenida con palmeras andando marcha atrás. Sabemos que ese pueblo es San Nicolás.

Antes un partido de fútbol en Top 5 (San Martin al 500, en Bahia), yo llego y me doy cuenta de que no llevé pantalón corto. Le cuento a Mariano Delorenzi, ex compañero de Deportea, y me ofrece dos: uno de un club con colores rojo o verde y uno de Atlético de Tucumán. Elijo ese y digo “¿Cómo le dicen a estos?”. Me sale Santos, pero no Cirujas. En el partido de fútbol también está convocado el Cordobes y falta un décimo jugador, al que llamamos sobre la hora pero ya está viniendo.

De ahí vamos al jardín de la casa de mi viejo, en Patagonia. Es el jardín pero no tiene dimensiones reales. Estamos en la punta de un tobogán altísimo que da a la pileta. Desde ahí Regi Moralejo se manda mails con su hermana y en el mail número 13 aparece  Fabián Casas en la conversación. Yo digo, mirá vos este se manda mails con Casas. Aparece una mina y Regi me dice te gustan los culos así. Son culos como para adentro, le digo. En el sueño no me gustan. Después vamos a la otra punta del jardín y hay un escultor trabajando sobre un árbol. Me dice que le pagaron 1.2 millones de dólares por este trabajo. Parece  como una cerradura, le digo. Es efectivamente una cerradura tallada que sobresale del árbol. Y me dice, no, esta es la primera parte, tenés que mirar por ahí para ver la obra terminada. Pero no llego a ver porque aparecen dos pitbull que atacan algo que está en la pileta y salimos corriendo.

Ahora estamos con el Borja y Franco en un local de ropa, que sabemos que es de Awada aunque no sabemos porque lo sabemos. Somos como inspectores, vamos revisando las cosas y yo tengo una linterna que uso cuando baja la luz en el local, algo que pasa cada tanto pero que a nadie le resulta llamativo. Recorro el lugar con el Borja y fumamos. Yo le doy una pitada y siento que me pega. Como me pegaría si vuelvo a fumar, le digo al Borja. Después empezamos a jugar a un juego con las empleadas. Es una especie de tuttifrutti: decimos un tema y anotamos palabras que nos inspira ese tema. Jugamos con Pappo y yo leo las mías: viaje de egresados, egresados y algo que no entiendo bien que es, aunque cuando lo leo descubro que es un sinónimo de Diablo. Creo que es Neifert (pero claramente no es nosferatu). Cuando lo leo me sonrojo por no haberme dado cuenta.

En el medio, en otra escena, alguien intenta dibujar el contorno de la mano de mi viejo, pero no le sale. Pasa algo con uno de los dedos extremos (el meñique o el pulgar). También aparece algo de Mariano Alende, un artículo en el diario que dice que es infiel. Es un recuadro a tres columnas. Dos de las columnas arrancan con un título en rojo que dice Confirmados y en la tercera dice Otras militancias y yo me indigno, porque usan la palabra militancia como sinónimo de sospechas sobre otras posibles infidelidades. Nada que ver, ya titulan cualquier cosa, digo.

fantasma

14 mayo 2011

Cada vez que escucho el disco nuevo de Radiohead pienso en un amigo. En realidad pienso en él cuando llega el tema 7 (Give up the Ghost). Las guitarras de ese tema llegan como una salvación. Hasta esa canción el disco es un poco duro, demasiado electrónico, paranoico, como para no escucharlo cuando te acabas de separar de tu novia. A mi sin dudas me induciría a un ataque de pánico, sensación de encierro, transpirar frío calor, decir la puta madre que me pasa y sacarlo enseguida, fuera bicho thom yorke, psicótico enfermo, tuerto paranoide, que me venís a meter fantasmas en la cabeza, si yo nací en Bahía Blanca y no tengo nadad que ver con tu locura y tu complejo de inferioridad por haber sido toda tu infancia un anormal en la escuela primaria.
Pero también creo, a esta altura, que los defensores de Radiohead somos como los defensores de Riquelme. Nos enamora una melodía, un microclima que se genera en el disco, ni siquiera un tema entero nos hace falta. Cuando llega el tema 7 aparece por fin eso que nos hace fundamentalistas de la banda: una guitarra que se acerca a lo convencional, que se podría tocar en un fogón, que se podría cantar a viva voz, con el corazón bien borracho, como suelo decirle a este amigo, fogonero como pocos. Una que se te pega, un estribillo, una que decís ya está, son mi banda, yo tengo más que ver con la angustia que canta este tipo que con el chaqueño Palavecino.
Y ahí es cuando me acuerdo de mi amigo y de su reciente soltería. La sensación de separado debe parecerse a este disco, recién en el tema 7, cerca del final, aparece la idea de la salvación, de salir a flote, incluso creo que arranca con un ruido de pajaritos. Es escuchar algo que nos llena los corazones y que nos permite volver a creer, sacar la cabeza del balde. Pero mi amigo ni siquiera puede poner play, apenas se compro el disco y le está sacando el celofán (que antigüedad, comprar un disco, papel celofán). Todavía le faltan todos estos días/temas hasta llegar a Give up the Ghost (que para colmo tiene un corito atrás que dice “Dont heart me / no me hagas daño” todo el tiempo).
No tengo mucho más para decir más que esto, una crítica de un disco y una forma de estar con amigo, como tomarse unos bisquis de manera virtual, de la manera omnipresente en que se me aparecen los Beverini desde hace ya unos cuantos años.

fede

3 abril 2011

El plan era no salir y prepararse para lo que viene pero no, de repente estoy sentado en la mesa de un bar, pidiendo la primera Imperial, que tan rica le sale a Quilmes, mucho mejor que todas las otras que dan resaca. Es una y después otra. Y una picada y después una más. Con tres adentro no te vas a ir a dormir y no, no te vas a dormir nada, así  que ya estás en el taxi rumbo al cumpleaños de un colega. Voy solamente porque la persona que me lleva de invitado me garantiza cierto prestigio: si soy amiga de ella es porque soy del palo. Y como ya tengo tres adentro la parte de la timidez ya está más o menos resuelta.

Llegamos. Lindo y envidiable PH en San Cristóbal, pido ir al baño y es un encanto de baño, la bañera con venecitas. Trato de adaptarme a la situación (no conozco a nadie), ver cómo viene la mano, si se hace un saludo general o uno a cada uno. Es un cumpleaños de treinta y pico, hay algunos hijos jugueteando por ahí y otros directamente ya dormidos. Solo los periodistas arman la ronda y se fuman uno. El de la radio invita y dice que es casero pero yo no, que no quiero, sigo tomando cerveza o fernet (sí, fernet. Hace un rato en la misma ronda dije que fernet no tomaba más y acá me tenés, tomando uno).

El cumpleaños todo bien, chocotorta y festejo, linda noche y linda terraza. Pinta una fiesta una fiesta cerca de ahí y nos vamos un grupete de cinco o seis, caminando por San Cristóbal, vasos de plástico con herencia de la fiesta anterior para llegar entonados a la fiesta que viene. A la fiesta nos lleva la novia del periodista radial, que es una ex ticespor (gloria eterna a aquellos que inventaron ese vocablo y que lo transformaron en un excelente blog deportivo).Es en un palacete sobre la calle Entre Ríos, parece ser la sede del Partido Comunista y la fiesta es por los 90 años de la Fede. Fiesta comunista, esto sí que no me lo esperaba, pero el reggaetón en la entrada me baja un poco la expectativa, parece una fiesta como cualquier otra. En las paredes hay algunas fotos obvias, de Fidel y El Che jovencitos, y de otros que no conozco.

Pagamos y empezamos a entrar en clima. Lo primero que llama la atención es un cartel enorme que dice “Alegría, recreación y materialismo dialéctico”. Yo soy un muchacho de poca militancia (es lo que venimos hablando antes con el periodista radial) y la frase del cartel no me ayuda, me queda lejísimos. Es como poner, Pan, fiambre y cataforesis . Te sigo, te sigo y me quedé afuera, y eso que tengo aprobadito mi CBC en la UBA.

Moda y tendencia, las chicas usan pelo corto y polleras con cosas abajo, nada demasiado diferente a cualquier Universidad de Palermo. Y los chicos todavía más estandarizados, remeras y jeanes, y algunas rastas que quedaron atrás, pero no en toda la cabeza. Extrañamente nadie fuma porro. Cualquiera de mis amigos, empleados de rubros mucho más caretas (bancarios, recursos humanos, arquitectos, contadores) fuman mucho más que todos estos de la fede, un sábado a la noche, festejando los 90 años de la agrupación. Tomarán merca? La del saxo viene tocándose la napia así que puede ser una opción.

Digo la del saxo porque hay una banda, compuesta por diez minas. Permiso, quería invitar al escenario a Jorge Corona para hacer chites sobre la banda. Pasá Jorge, sentíte como en tu casa. Bueno, una banda con diez minas, cómo hacen para ensayar, llegan a juntarse todas, hablan entre ellas, se pelean, se cagan los novios? El comienzo del recital me da la razón, tardan horas en probar sonido y estar seguras de que va bien. Diez minas en total: jodo con uno de los nuevos amigos que me traje de la fiesta (complicidad total, el se ríe de mis chiste y yo de los de él, risa contagiosa y auténtica, adorable, no estás nominado). La joda es la siguiente: la banda son diez minas, faltaría coronar con un onceavo integrante, que sea un equipo de fútbol y que el once sea un traba, lo más alto posible, que toque el bajo ponele, bien colocado y que sea el corazón de la banda. O que cante, eso tiene que hacer, que cante porque la frontman es una tetamanti con poca onda. El traba tiene que cantar y dejarse los pelos de las patas. Hola Inadi, si, acá estoy con Jorgito Corona, es un amigo, después el lo arregla directamente con Morgado, que lo conoce de los pasillos de la tele.

Arranca la banda, tocan un ritmo cumbianchero y va queriendo. Igual las pibas tocan como muy concentradas, todas mirando el instrumento al que le dan y con poca gracia. No es que toquen mal sino que tocan como si estuvieran en una banda de la escuela. No les veo mucho futuro. Están todas buenas, me dice la joven promesa (nota mental, el apodo para joven promesa es JP). Yo lo corrijo y le digo que no es que sean todas lindas, sino que son todas jovencitas. Y me escucho decir la palabra jovencitas y digo chau, si me agarra 678 me lo edita todo pegadito, el jovencitas en repeat continuo y alguna cara de degenerado mía que seguro tiene que haber en el archivo. Me acabo de poner el cartel de pedófilo, para siempre, pero Barone te juro que yo no, que no quise decir eso que ustedes me quieren encajar. Luis, defendéme Luis, si somos del mismo grupo.

Las pibas tocan algunos temas y la monada se prende, la cumbia es verdaderamente popular y lo bailamos todos. Yo vuelvo a hacer algunas bromas sobre los periodistas de Clarín, grito acusando a mis nuevos compañeros como si fueran espías y todos nos reímos un poco, creo que ya estoy repitiendo demasiado ese chiste y si logro darme cuenta de eso es que efectivamente ya lo gasté. Igual periodista radial me mira y me hace un gesto como diciendo que hijo de puta y yo me siento un poco mejor, cada vez más colocado y a tono con la fiesta comunista en la cual logré infiltrarme.

La amiga que me invitó a la fiesta dice que se va a dormir, pero sé que eso es mentira, no se está yendo a dormir. La saludamos y me quedo con mi grupo de nuevos amigos, la estoy pasando bien y la banda suena cada vez mejor, pero ya son las tres de la mañana y en mi cuerpo lo siento como si fueran las seis. Seguimos compartiendo fernet (ayer fue la última vez que tomé fernet) y yo pienso que ya está bien, que no queda mucho más para mirar. Estoy cerca de mi casa así que decido desafiar a la inseguridad y cruzar San Cristóbal a pie. Se me hace un poco más largo de lo que esperaba, y para cruzar la 9 de Julio necesito dos cortes del semáforo.

revolución

17 marzo 2011

Hay un caso dando vueltas en los medios. Agustín Bustos Fierro pide un millón de dólares para operarse en los Estados Unidos por un problema de salud. Los padres hicieron una campaña enorme con famosos para juntar la plata y a medida que ha crecido el caso apareció un video de la directora del Hospital Garrahan en donde aclara algunas cuestiones respecto de su internación. No voy a aclarar nada sobre la veracidad del pedido, porque este no es un blog de noticas ni de análisis de los medios ni nada.

Pero sí tengo que contar que el caso me hizo acordar a uno similar que se dio en Bahía cuando yo estaba en 3 o 4 grado (hablamos de una época entre el Mundial 86 y el Mundial 90). El tema es que había que juntar plata para que la operación de un pibe (no me puedo acordar del nombre ni de la enfermedad, quizás algún lector bahiense me ayude). El caso estaba en los noticieros, pasaban colectas por las aulas y se generaba una situación de angustia general para lograr el sueño de este pibe. Me acuerdo que me venía una sensación que mezclaba la solidaridad culposa y la muerte. Y la muerte para mi, niño tempranamente ateo, era una sensación de incertidumbre y angustia por momentos insoportable, que por ahí podía arreglarse se le daba unos pesos a este pobre pibe.

Fue durante esa campaña y en uno de esos recreos de juntar plata en donde Maria Marta Zabaloy se rebeló y dijo que la campaña era una pavada. Maria Marta, como su nombre lo indica, era una compañera metida en un envase de adulta, enorme y alta, que se plantó y planteó que si juntaban toda esa plata se podían operar un montón de otros chicos con leucemia (creo que me acordé, era leucemia lo que tenía este pibe).

Eso es la revolución, sentir que alguien se plantaba y decía, ojo que acá puede haber otra cuestión, que se puede pensar de otra manera, que la seño está diciendo una boludez. Me pareció genial esa idea de formar plantarse frente a un hecho instalado, me acuerdo de estar en el aula y sentir eso como una pequeña revolución: la formación del pensamiento propio.

mil

3 marzo 2011

La cosa es así. Sus anteojos de sol se rompieron entonces ella estaba usando los mios. Se los pido y me dice que no me los da. Hacemos bromas y antes de irme al diario le saco la lengua –o le pongo cara de gruñido, a esta altura no lo puedo recuerdar-, pero finalmente se los queda ella. Todo sucede el día en que yo pensaba escribir estas líneas, que sirven para conmemorar la fecha y de paso para reactivar el blog.

Hasta que me llega la noticia por mail: dice que a los anteojos los pisó un auto, pero que no me preocupe porque ya los mandó a arreglar, que van a quedar igual. Que hija de puta, pienso. Si estando tan tapada de laburo como está por estos días y ya se ocupó de mandarlos a arreglar es porque mis anteojos están más o menos como Cerati. Enseguida pienso en qué hubiera pasado si las cosas se hubieran dado al revés (de hecho ella tiene unos Ray Ban muy bonitos y unisexs). El quilombo que se me hubiera armado si a mi se me rompían los de ella. No es justo.

“Es así”, me consuela guille mientras chateamos desde nuestros laburos para acelerar la tarde. “Ellas nos bancan otras cosas que nosotros hacemos sin darnos cuenta”. Enseguida pienso en “El orden no me genera satisfacción”, una de mis respuestas de cabecera. O “La capacidad óptica para ver la suciedad está más desarrollada en las mujeres que en los hombres”, otra que tiro cuando tengo un poco más de margen y se puede jugar un poco más con el humor (regla de oro, el humor nunca destraba conflictos. Nunca. No olvidarlo jamás).

Conmemorar la fecha, dije antes. Sucede que la destructora de anteojos y este narosky del desorden cumplen mil días de novios. “Es un dato genial”, me dice Guille. “A la próxima chica con la que salga le voy a proponer eso, contar los aniversarios así, de a 50, 100, 500 días”. Mil días, y además nada menos que mis primeros mil días como novio de alguien. No sé que habrá visto María Julia cuando se cumplió el plazo que se había impuesto para limpiar el riachuelo. Yo sí puedo mirar para atrás con una certeza: podrías poner mis anteojos de sol en el microondas, tirar toda mi ropa por la ventana, prender fuego todos mis libros, y aun así me iría con lo puesto a un locutorio a escribir una carta en donde digo que lo único verdaderamente ineludible de toda esta cuestión es que jamás fui tan feliz como en estos mil días.

pancho

20 diciembre 2010

Nunca se la escuché decir a él, pero está instalado que la frase “Todo tiene que ver con todo” es de Pancho Ibañez. Para mí es una de las más brillantes declaraciones del siglo XX, una oda a la globalización sin precedentes. Lo digo en serio, esperando que llegue el flan con crema de La vieja Rotisería. El vino de la casa ya se me terminó y me queda algo de agua con gas (soda de sifón no venden).

Según Crónica TV, faltan horas para que empiece el verano. Hay un móvil en Parque Norte que hace zoom a los culos y algunos reportajes, pero como está sin sonido no llego a escuchar el ambiente. Tampoco se sienten los 31.2 de térmica porque el aire acondicionado del local lo hiela todo. Antes se podía comer en este mismo restaurante con las ventanas abiertas, pero ahora está un poco más prolijo, pintado de azul y oro y con un mozo tradicional y una europea, para atender a los comensales que no hablan español. La proporción de mozos es justa: este lunes al mediodía somos 20, 10 de acá y 10 de allá.

Crónica anuncia ahora cortes en 9 de Julio. Hay movilizaciones que recuerdan el 20 de diciembre de 2001, en donde murieron al menos 20 personas. Pienso entonces en que hoy mismo se lanza Duhalde a la presidencia, en los holandeses que entran a la Vieja Rotisería a comer por dos mangos y digo que sí, que todo tiene que ver con todo. Me acuerdo del turco y esa leyenda que dice que antes de dar un discurso en Córdoba apostó a que iba a decir algo sobre un plan para llegar a Tokio en dos horas. Y ahora al conferencista de Harvard repitiendo la fórmula y diciendo: “A que me lanzo el 20″.


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