Sociedad Sportiva (en adelante, el club), era un club de rugby, tenis y hockey. Yo formaba parte del grupo de chicos que jugaban al tenis. Los de rugby y las de hockey estaban más entre ellos. Los que jugábamos al tenis lo hacíamos unas tres o cuatro horas diarias y sumábamos otras tantas al fútbol. Eramos, la mayoría, chicos de clase media y media alta. Prolijamente vestidos con zapatillas de suela lisa (“zapatillas de tenis”), para que los cancheros no te saquen cagando de las canchas. En realidad eso no sucedía nunca. Los que potencialmente podían sacarte de la cancha eran los dos o tres viejos de mierda que andaban dando vueltas por el club, chequeando si las suelas de los chicos no rompían las canchas. Cuando detectaban a alguien, procedían a 1) humillar al pendejo y, 2) humillar a los cancheros. Hasta hoy no se si disfrutaban más forreando a los pibes o a los cancheros.
El resto de la vestimenta era, de abajo para arriba, medias blancas con manchas naranjas de polvo de ladrillo hasta el tobillo, pantalón cortito (como canta Favio) y remera, a veces con cuello. El pantalón largo era, preferentemente, San Marco. Eramos todos chicos sanos, bien alimentados, y probablemente no hubiera un club de tenis mejor que ese en toda la zona. Ganaríamos (no yo, pero si el equipo) cualquier interclubes que se armara en la región. También jugábamos muy bien al fútbol, producto de tantas horas de romper las pelotas en el gimnasio, aunque para ganar un torneo nos hacía falta otra cosa. Creo que cualquier equipo formado con jugadores con hambre (no de gloria, sino hambre del que hace ruido en la panza) y potrero nos podría ganar. A pesar del talento, nos faltaba actitud. Pero había grandes jugadores de tenis y de fútbol (por entonces, mis deportes favoritos), capaces de hacer jugadas que yo, por la impericia que sigue acompañándome, era incapaz de hacer. En realidad yo creo que estaba ahí, entre todos esos habilidosos, solo para poder hacer esta crónica algunos años después.
Franco Giuliano era el mayor de tres hermanos. Vestía, en un club blanco como el que describí antes, y en cualquier época del año, borceguíes, jean negro gastado, cinturón con tachas (hace 15 años, no ahora que es cool), remera negra de una banda de rock (de Metallica -el Metallica de Kill em All hasta el álbum negro, o sea antes de hacerse putos- a más heavy, como Iron Maiden, Megadeth, Black Sabbath, Sepultura). Además, pelo lacio y largo hasta la cintura, y pulseras, de cuero y de metal, desde la muñeca hasta el codo. Apestaba. Tendría unos 16 años, pero parecía de 32, fácil. Si me decían que tenía dos hijos, yo me lo creía. Era pura actitud. Su hermano Guido, era capaz de reventar las paredes del gimnasio de un pelotazo. Todavía retumba en mis oídos el ruido que hacía la pelota contra la pared. Pateaba, a los 15 años, con la misma fuerza que lo hace un jugador de primera. También podía reclamar a los gritos por cualquier jugada (los arcos estaban pintados sobre la pared y había muchas jugadas dudosas) y obtener un fallo favorable. Nadie iba pelearse con él. Porque él podía pelearse con todos. O con casi todos. Pero mientras lo de Franco era actitud, lo de Guido era pura prepotencia.
Las canchas 5 y 6 de tenis estaban en un tercer orden de preferencia. Por calidad del piso, las mejores eran la 1 y 2, aunque en invierno en la 1 te empezabas a cagar de frío a las 3 de la tarde. Para hacerse ver, la 3 y 4 también eran muy buenas. Cuando vino Vilas al club, peloteo con Nacho Irigoyen en la 4. Después venían la 5 y la 6, como ya dije, cerca del gimnasio y del vestuario. La 7 y la 8, buenas, pero casi siempre ocupadas con clase. La 9, sola, muy buena para no reclamar pelotas a la cancha vecina, buen piso, frontón en la pared de atrás, pero con el mismo problema de la 1. La 10, que alguna vez fue de plástico (a quién carajo se le ocurrió hacer una de plástico???), después mutó a polvo y era de las malas. Y la 11 y la 12, más nuevas, que tenían el peor piso de la historia. (De las techadas no voy a hablar porque no las llegué a conocer).
Yo estaba en la 5 un día con las zapatillas inadecuadas cuando un viejo de mierda me hizo llorar. Y también me acuerdo cuando Franco Giuliano, que venía con su cuerpo petiso decorado con cuero, metal y su olor pestilente por el pasillo, le hizo tres preguntas a este tipo: ”¿Por qué lo haces llorar al pendejo? ¿No ves que no está rompiendo la cancha? ¿Por qué no te vas a romper las pelotas a otro club?”. El viejo se fue. Franco ni me miró y enfiló para el gimnasio y yo seguí jugando un rato más, creo que contra Santi Linares. No se si lo volví a ver. Al que sí seguí viendo es a Guido. Jugamos al fútbol algunas veces más y, cuando yo estaba en su equipo, los jugadas dudosas se cobraban a favor nuestro, porque Guido, sin hacer preguntas ni nada, pegaba un par de gritos y listo. Cada uno, a su manera, hacía Justicia.
22 Junio 2007 a las 10:32 pm |
Yo jugue al tenis. Me acuerdo también un par de anecdotas. o de recuerdos mas que nada. Mi equipito de gimnasia color verde agua que me compro mi vieja para ir. La dunlop azul primero, y la pro kennex blanca de cerámica, después.
Estaban Fernandito Kozak, y el “Amarillo”, los cracks de la zona. Jamás jugue con ellos. No me daba el ranking siquiera para mirar sus partidos.
En realidad, para mi el tenis fue un año sabatico del basket. podrán imaginar mi desmpeño entonces. Un ivanicevic, sin servicio. Un patan.
Una vez jugue contra uno de los hermanos Nuñez (otro de los buenitos). El turro ese le pegaba de tal forma que, en polvo, la pelota picaba como si fuese cesped. No se levantaba mas de 20 cm. Y el padre miraba y lo cagaba a pedos porque yo en algun set le hacía un par de puntos. Que impotencia por Dios!!!. Era chiquito, pero ya tenia conciencia de las ganas de cagar a trompadas al conchudo ese por pegarle así, y al padre por hacerme sentir tan malo.
La cuestión que a los 10 años me retire del tenis, dejando atrás algunos viajes y ningún amigo en ese mundo. Muy individualista. No me gustó. Disfrute mas el futbol, el basket y el handball, en donde si, dentro de mis limitaciones, destaque…
Hoy, los amarillos, Nuñez y Kozak son abogados. Igual que yo…
14 Diciembre 2007 a las 1:00 pm |
[...] y, mientras en la cancha Mónaco y Massú cambiaban golpe por golpe, hablamos de Contreras, de Los Giuliano (Los Soprano, dijo; me recomendaron esa serie pero aún no me animo), Reggie Moralejo, los [...]