autobiografía

By laovejabala

 Esta es una autobiografía que escribí para una beca en Colombia. No gané.

Llevo tres días buscando una autobiografía. La busco entre mis archivos de mi época en la universidad. Hay trabajos buenos, malos y muy buenos, en ese orden. Hay correcciones que me hicieron mejorar. Hay recuerdos pegados a cada trabajo. Pero también descubro que un archivo representa, al menos para mí, una muestra de una misma época. Esa carpeta negra separada por pliegos es, de algún modo, un archivo de mis días en 1999 y 2000: trabajos de Deportea, apuntes de la UBA y mis primeros recibos de sueldo.

Busco esa autobiografía porque creo que fue la llave para entrar a trabajar en el Diario Clarín, a los 19 años. Es una hoja de cuaderno tamaño oficio escrita a máquina. La busco porque siempre me quedó la idea de que esa autobiografía fue lo suficientemente buena como para llamar la atención de mi maestro. Esa autobiografía hizo que ese maestro se convirtiera a los pocos meses en mi jefe dentro de Clarín. O sea que a esa autobiografía debería sumarle lo que pasó en estos siete años y listo, el trabajo estaría hecho. Pero hace tres días que la busco y no aparece. Sí aparecen nombres que creía olvidados, esa nota sobre las nadadoras alemanas que tanto me hubiera gustado escribir, ese trabajo sobre los Juegos Olímpicos que hice tan rápido y que tanto gustó a mi profesor y un montón de noticias tan parecidas a las de ahora: en el año 1999 (y en el 2000 también) había huracanes con nombres de personas que hacían estragos, en Italia mataban a algún mafioso, los buques derramaban petróleo y en abril de cada año, como ahora, el gobierno hacía campañas contra la gripe.

Hasta que aparece. En realidad primero tengo la sensación inevitable de que va a aparecer, esa misma sensación de seguridad que tengo cuando digo que busco una hoja de cuaderno tamaño oficio escrita a máquina (y no cualquier otra hoja). Si no viene después de estas hojas que me hacen sentir que ya viene, no sé donde podría estar. Pero sí aparece. Cuando la encuentro la releo unas cuantas veces y ahora no me parece tan buena. De hecho es mala. Y la tendría que mejorar. Bastante. Debería pensar que hice en estos años.

Miro alrededor de mi escritorio. Cuelga una credencial que dice “Diego Geddes. Suplemento Autos. Diario Clarín”. Pero de acuerdo a las credenciales que rondan mi escritorio, también tengo otras identidades: “Diego Gueddes”, “Diego Gueoldes”, “Diego Guelddes” o “Dirgo Geddes”. Alma Guillermoprieto la tendrá peor.

 

Yo trabajo en el Suplemento Autos y cuando uno trabaja en un suplemento así, las marcas de autos se sacan los ojos por ofrecerte un vehículo para que lo pruebes. Te lo dan y lo manejas durante una semana. Para ver como anda. Por eso, casi ningún periodista especializado en autos tiene un auto propio. Maneja uno nuevo cada semana, siempre cero kilómetro, pero no es el dueño. Eso es lo que hacen la mayoría de los medios, pero la verdad es que es imposible encontrarle un defecto a un auto nuevo y, además, un auto nuevo no se rompe en una semana. Entonces, un buen plan es pedir un auto prestado para hacer un test de larga duración. Hacer en seis meses los kilómetros que un usuario le hace en un año o dos. Digamos que 50 mil o 60 mil kilómetros. Y cuando lo consigue lo vende en la tapa como un gran triunfo. “Durante seis meses manejaremos el nuevo Ford Fiesta para medir de manera más precisa su confiabilidad”. Eso es lo más cerca que está un periodista de autos de tener un mismo auto. Y de golpe, más que dar vueltas por la redacción, tu trabajo es andar por las rutas, sin ninguna otra misión que hacer que el cuentakilómetros avance y anotar en una libreta lo que le pasa al auto. Después de muchas libretas, son muchas las cosas que tendría que agregar a mi autobiografía. Porque aquella autobiografía hablaba del periodismo, de estar en una redacción y tener reuniones para debatir el espacio y los temas a tratar. Con los viajes descubrí que el periodismo se vuelve otra cosa: la redacción es la calle y a las reuniones te invita la gente.

Vuelvo a leer la autobiografía. No es tan mala. Es sólo joven.

Una respuesta para “autobiografía”

  1. Mayra Dice:

    HDP. Hiciste que me vuelvan las ganas de estudiar periodismo, a pesar que no tengo ganas de estudiar…

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