La crónica de Río iba a empezar mucho antes, con un deja vu enorme: ducha reconfortante y birra en el patio del hostel. Douglas, un cuarentón de Porto Alegre, que es un chabon que esta como instalado en el hostel desde hace un tiempo se prende un porro. Pero bueno, pasaron algunas cosas en el medio, Douglas ahora se clava una línea en el medio del hostel y me ofrece una “sherada”, pero yo estoy encantando recorriendo la piel tersa de Lúcia.
El Hostel está copado por israelies. Andan por todos lados. En mi pieza somos cinco y yo. Se la pasan arreglandose el pelo y a la noche tienen una ceremonia sagrada en el patio. Uno empieza a calentar unos carbones y otro baja una pipa de un metro y medio y dos mangueras de soplado. Ahi se juntan un rato para fumar tabaco con sabor a banana y largan unas bocanadas gigantescas. Me convidaron, pero por las dudas dije no, andá a saber que le ponen estos pibes. Que te abran la gaseosa adelante tuyo.
Uno de ellos, el que menos cara de israeli tiene, me hizo unos trucos de cartas fantasticos. Yo debo haber puesto mi cara ante los magos: todo bien con los truquitos, pero no te pases de boludo, porque te re cago a trompadas. Igual no, estos pibes vienen todos de tres anos de servicio militar, calculo que el mago es capaz de cagarme a cachetazos mientras hace otros trucos para la comunidad hostelera.
Pegue buena onda con un alemán, creo que se llama Dominik (aca primero somos todos un pais y despues un nombre), en un rato me pasa a buscar para ir al Corcovado. Anoche Dominik me conto de su trabajo, es capo en una consultora de no se que cosa (en la quinta birra ya no me importaba demasiado si no pescaba alguna palabra de su ingles) y ahora estaba de yira por Rio. Se re calento cuando los israelies no quisieron share his joint (me encanta la palabra joint). Decia algo asi como “donde se ha visto que alguien no comparta un joint”. Tenes razon, Dominik, aunque tené en cuenta que por ahí los israelies tienen algun temita personal con vos y tu gente, porque a mi tabaco de banana si me convidaron.
Algunas breves del viaje. En el aeropuerto lo vi a Horacio Guarany. No existe en toda la paleta de colores de la naturaleza el tono que carga en el pelo Guarany. Despues vole con Calamaro, su mujer y la hijita de ambos. Calamaro está como encerado todo el tiempo. Supongo que anios de merca te deben dejar asi, rigido. Me hizo acordar al Tati del Sol, al que vi en la escalera de Faustino en bahia. El era una parte mas de la escalera.
15 Febrero 2008 a las 11:03 am |
Bien ahí. Espero que cueles partes 2, 3, 4, 5, 6…
Abrazo.
16 Febrero 2008 a las 9:31 pm |
que siga, genial, sin desperdicio. Abrazo
6 Marzo 2008 a las 7:36 pm |
[...] enteré que Andrés ”Tati” del Sol, ex basquetbolista bahiense, al que había nombrado acá (casi al final), es el nuevo novio de Moria Casan. La prensa de espectáculos dice que es [...]
28 Julio 2008 a las 1:54 am |
[...] arranqué en Buenos Aires, en el aeropuerto de Ezeiza antes de partir para Rio, y ahí me di cuenta de que estaba subrayado y marcado, cosa que me hinchó un poco las pelotas. [...]