Beto Casella le pide a Dolina que recomiende libros a los chicos. Y Dolina dice:
Muy interesante es Woody Allen. Ha escrito algunos libros, desde luego no es un escritor pero sí un artista interesante. Y los libros son una buena puerta de entrada al pensamiento y a la complejidad. Son graciosos, se leen facilmente pero tambien dejan entrever la existencia de un mundo de mayores complejidades. “Sin Plumas” por ejemplo –acota Casella–. En otro orden de cosas, prueben con algunos cuentos de Borges. Que prueben con algunos cuentos de Ficciones, yo diría “La biblioteca de Babel”, “La lotería en Babilonia”. Cuentos breves que te dejan perplejos, que se dejan leer. Mentira que Borges tenga una estilo oscuro. El estilo de Borges es clarísimo, lo que son complicadas son sus ideas. Pero me parece que esos dos cuentitos, que son muy breves, pueden despertar en el joven o anoticiarlo de que hay un mundo complicado pero además divertido. Sabés lo que hay que decirles a los chicos, que no se les dice mucho, que el tipo que lee tiene mejores posibilidades de levantar buenas minas. Y eso no se lo dicen nunca. Les dicen “bueno, que la formación, que el país te necesita”, lo cual es cierto. Pero también es cierto que mejores placeres te aguardan. Serás mejor para recibir y dar placeres. El tipo que lee se pone más complejo, más complicado. Se necesitian más bits para describirlo. Y entonces es capaz de recibir también placeres más refinados. Desde luego me parece que goza más un joven estudiante de 25 años que una cucaracha. Así que cuanto más compleja es la organización mental, mejor, más placentero son los goces. Una mina que viene y porta un lomo estupendo, está fenómeno, pero si además, a los diez minutos, no te digo que empiece a decirnos las capitales de europa, pero que uno descubra además una complejidad, una pimienta del espíritu, ahí uno cae rendido… Así que conviene leer, conviene leer, sí.
Etiquetas: Alejandro Dolina
26 noviembre 2010 a las 12:18 pm |
Lo vi con Beto Casella. Interesante toda la nota.
Con respecto a los libros, no puedo decir nada de lo de Woody Allen porque nunca lo leí, pero si que no coincido con los dos cuentos de Borges que recomendó, o por lo menos no se puede esperar que esos cuentos sean comprendidos de primera por un lector no iniciado. Son dos cuentos complejos.La biblioteca de Babel gira en torno de la teoría del eterno retorno, de Pitagoras, retomada y refinada por Nietsche.
La lotería de Babilonia es mejor todavía, pero más complejo aún.
No coincido, digamos, con que sean cuentos para iniciarse, que creo que fue lo que le preguntó Casella. Al contrario, creo que son los cuentos que hacen que mucha gente salga rajando.
Igual estuvo muy buena la nota.
26 noviembre 2010 a las 2:16 pm |
Grossa la comparacion con la cucaracha!! Me reí unos 10 minutos!!
1 diciembre 2010 a las 1:40 pm |
Troesma dolina!
1 diciembre 2010 a las 8:59 pm |
Buenas fotos peti. Me gustan los retratos y la del afiche fantasma, que tiene como la puerta abierta.
4 diciembre 2010 a las 11:52 am |
Clap, clap, clap. La idea de vincular la lectura con la complejidad y un placer mejor también es borgeana y, para mí, 100% verdad.
(Aunque tiene razón nanolefou con respecto a los dos cuentos de Borges que recomendó el “Negro”: sin un par de claves que normalmente ni a ganchos tenés en la adolescencia, es imposible disfrutarlos en toda su magnitud.)
7 diciembre 2010 a las 12:05 am |
Disiento, con todo respeto, de lo que dicen lefou y aez. No importa si el pibe tiene las claves o lo que sea que necesite para entender los cuentos de Borges. Lo que intenta transmitir el negro, entiendo, es que esos libros te van a despertar algo, algo que te va a mover, te va a llevar a pensar cosas. Posiblemente bastante alejadas de lo que al autor imaginó en ese momento pero realmente qué importa. El fin último del arte no es que el receptor interprete correctamente, sino que interprete lo que le de la gana. Y en eso, no hay dudas, Borges lo logra.
Una opinion. Abrazo a todos.
26 febrero 2011 a las 12:18 am |
Gracias por subir esta nota. La había escuchado y no sabía dónde corno encontrarla.