La cosa es así. Sus anteojos de sol se rompieron entonces ella estaba usando los mios. Se los pido y me dice que no me los da. Hacemos bromas y antes de irme al diario le saco la lengua –o le pongo cara de gruñido, a esta altura no lo puedo recuerdar-, pero finalmente se los queda ella. Todo sucede el día en que yo pensaba escribir estas líneas, que sirven para conmemorar la fecha y de paso para reactivar el blog.
Hasta que me llega la noticia por mail: dice que a los anteojos los pisó un auto, pero que no me preocupe porque ya los mandó a arreglar, que van a quedar igual. Que hija de puta, pienso. Si estando tan tapada de laburo como está por estos días y ya se ocupó de mandarlos a arreglar es porque mis anteojos están más o menos como Cerati. Enseguida pienso en qué hubiera pasado si las cosas se hubieran dado al revés (de hecho ella tiene unos Ray Ban muy bonitos y unisexs). El quilombo que se me hubiera armado si a mi se me rompían los de ella. No es justo.
“Es así”, me consuela guille mientras chateamos desde nuestros laburos para acelerar la tarde. “Ellas nos bancan otras cosas que nosotros hacemos sin darnos cuenta”. Enseguida pienso en ”El orden no me genera satisfacción”, una de mis respuestas de cabecera. O “La capacidad óptica para ver la suciedad está más desarrollada en las mujeres que en los hombres”, otra que tiro cuando tengo un poco más de margen y se puede jugar un poco más con el humor (regla de oro, el humor nunca destraba conflictos. Nunca. No olvidarlo jamás).
Conmemorar la fecha, dije antes. Sucede que la destructora de anteojos y este narosky del desorden cumplen mil días de novios. “Es un dato genial”, me dice Guille. “A la próxima chica con la que salga le voy a proponer eso, contar los aniversarios así, de a 50, 100, 500 días”. Mil días, y además nada menos que mis primeros mil días como novio de alguien. No sé que habrá visto María Julia cuando se cumplió el plazo que se había impuesto para limpiar el riachuelo. Yo sí puedo mirar para atrás con una certeza: podrías poner mis anteojos de sol en el microondas, tirar toda mi ropa por la ventana, prender fuego todos mis libros, y aun así me iría con lo puesto a un locutorio a escribir una carta en donde digo que lo único verdaderamente ineludible de toda esta cuestión es que jamás fui tan feliz como en estos mil días.
4 marzo 2011 a las 9:41 am |
Hermoso! Me encantó. Felices mil días para los dos.
7 marzo 2011 a las 11:28 pm |
Salud!
8 marzo 2011 a las 1:00 pm |
Estas intacto….que bueno volver a leerte. Igualmente, no le voy a parar tus lineas a mi novia para que las lea….nos haces quedar asi de chiquitos a los que no podemos escribir con tanto talento. Salud!
8 marzo 2011 a las 4:20 pm |
fede, me alegra leer esa palabra en tu comentario. Abrazo.
11 marzo 2011 a las 10:46 am |
tuve la suerte sin saberlo de compartir la celebración de los 1000 dias.- sincero y honesto como siempre.- te quiero mucho.-
12 marzo 2011 a las 12:57 am |
por estas cosas es que vamos a llegar al millon de dias… by the way, no quedaron impecables los anteojos? saludito para la óptica de la placita de independencia y 9 de julio, que tuvo el tino de estar in situ cuando los pisaba el autito…
16 marzo 2011 a las 5:42 pm |
cuanto amor se puede desplegar sin ser cursi. Los quiero bien.
31 marzo 2011 a las 10:32 pm |
No me decepciones y decime que después de que ella leyera esto ligaste la mejor sesión de sexo en los mil días.
5 abril 2011 a las 1:51 pm |
Que divino!!!! sos un bombón mal! como para que no esté enamorada sol! lo leímos con Nanu (una amiga y compañera de trabajo) y salimos volando a contar los días que llevamos con nuestros respectivos! besos!!!
18 mayo 2011 a las 9:00 pm |
No sé por qué recién leí esto hoy pero me emociona! Los quiero. Besos