Bajó en Piedras y Estados Unidos y caminó por la vereda más ancha, la que tiene las rejillas en el medio, de cuando era más angosta. Se cruzó con dos chicas que venían hablando y les escuchó decir “no te vi ayer en La Plata”. La frase se le estaba yendo de la cabeza hasta que pasó al lado de dos tipos que fumaban en la entrada de una casa. Uno le dijo al otro “no estabas ayer en la plaza”. En los metros restantes, hasta llegar a Chacabuco, pensó en esa no coincidencia, como si en esos metros de San Telmo los diálogos fueran desarmándose, cambiando letra por letra hasta llegar a otro significado. Llegó a su casa y se detuvo unos segundos en la puerta, a pesar de que ya tenía la llave en sus manos. No llegó a escucharlo, pero en otro caserío del barrio, una señora que preparaba la cena encaró a su marido y empezó a reprocharle que ayer no habían ido ni siquiera un ratito a la playa.
Etiquetas: San Telmo
20 octubre 2011 a las 8:24 am |
estamos solos! jaj
7 noviembre 2011 a las 8:57 am |
Tantas ausencias!
21 noviembre 2011 a las 12:48 pm |
Buenísimo.
14 diciembre 2011 a las 2:04 am |
Dale Diego, no seas malo, escribí!
20 diciembre 2011 a las 5:06 pm |
Como se quejan las mujeres…
9 febrero 2012 a las 2:01 am |
Es que necesitamos de ustedes borja! ja