random

Ayer fui Opera Bay (no sé llama así ahora es otra cosa, Opera office, Opera after, algo así, (no Opera Pampa) en Alsina al 900. Es raro llegar a un boliche a eso de las 19, porque es una hora en la que me agarra bastante fiaca. Al lado de Opera hay un estacionamiento, precio único $18, pero ni en pedo dejaba el auto ahí, porque no sabía si iba a estar media hora o tres, así que di un par de vueltas y pegué un buen parking por hora.

The Raven armó una lista así que me mandé sin pagar entrada. El Patova chequea tu vestimenta, zapatos, pantalón, camisa. Sino, no. ¿Por qué? Porque no. Afuera día, adentro noche, los primeros minutos hay que acostumbrar la pupila para ver y enseguida darse cuenta de que algunas cosas no cambian a pesar de la hora: busco la barra o el baño, depende cómo venga, porque eso es lo primero que hace uno cuando entra a un boliche.

Hay una sensación de matiné en el ambiente, miro a la cabina a ver si está en negro Práttico, pero no, hay un peladito que cuela buenos temas y empiezo a moverme un poco. No da para Vodka con Speed, hace mucho calor asi que busco una cerveza. Pido una, pago $ 10, me la destapan y me dejan otra al lado. Supongo que habrá 2×1 así que la manoteo, aunque con miedo a que algún corbata me increpe. 

Al toque nomás la veo a Angie Arbesú, una flaca con bastante cara de frígida que trabajaba con Tinelli. A la tarde había estado viendo unos youtube de “Deportes en el Recuerdo” y Pablo y Pachu (que son como Menotti, porque lo mejor lo hicieron hace 15 años y ahora dan lástima), le hacian unos chistes bastante guarros. En ese momento es cuando me agarra esa cosa de celebrar el destino, pensar en que haber visto a esa mina tan bizarra a la tarde y estar ahora tomando una birra a un metro suyo no puede ser casualidad.

De a poco, el pibe de la cabina la empieza a cagar. Primero pone el de Los Pericos que dice “ele le mi chala lemi go ouei” y que la gente canta arriba “fumate una chala que está todo bien”, aunque de golpe me pongo a pensar que la palabra chala se dejó de usar hace tres mil años. Después pone ese tema inmundo, horrible de Shania Twain, que dice “Let´s Go Girls”, que a las minas les encanta y que bailan medio como gato (así lo bailan las más histéricas supongo), es un tema inmudo, grasa, berreta y con una letra horrible. Estoy mareado, hace calor, me mira una chica y no le digo nada y la busco a Angie para ver si está bailando un caño imaginario con Shania (léase Yanáia). Debería estar prohibido.

Ya tomé cerveza, ya tomé champagne, ya tomé vodka con speed. Esto dejó de ser una matiné hace rato. Hay gatos, putas, oficinistas, clima de levante, mucho calor, mucho reviente y hasta olor a porro. Voy al baño, acomodo el vaso magistralmetne en el canto de la división del mingitorio y meo un largo rato. Me lavo las manos mientras todos los corbatas se miran en el espejo y y se tiran agua en el pelo. Creo que si fuera una peli estarían tomando merca en el baño.

Salgo y no encuentro a mis amigos. Doy unas vueltas, hablo con una que me dice que para no hacerme perder el tiempo me avisa que tiene novio. Debería preguntarle si eso significa que no vamos a coger o a chapar, pero ni ella debe saber exactamente que está queriendo decir así que le pido un chicle (algún provecho le tenía que sacar). Doy más vueltas, me trago unos sillones negros, como cuti, y casi voy al piso (piso negro, sillones negros, mente chiquita). Después le vuelco un poco de champagne en el saco a uno, le pido perdón, está todo mojado y no le importa, además porque habla con dos siliconas que tienen una persona atrás. Vuelco otro poco (por culpa de las siliconas) y decido irme. Creo que estoy cerca de hacer algo que no quiero hacer.

Pienso en el estacionamiento, dónde queda, si dejé el auto muy encerrado y las maniobras que debería hacer para sacarlo. Afuera el calor y las ganas de mear son las mismas que adentro. Llego al parking. Me cobran 17 pesos, me ahorré uno pero caminé dos cuadras, en las que aproveché para mear (hacer pis en la calle me sale con una naturalidad sorprendente). Subo al auto y el random del disco MP3 elige una buena canción para volver a casa. Buenos Aires, con las vidrios bajos y el aire acondicionado a fondo, una buena canción entre ciento veintiséis tampoco puede ser casualidad.  

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5 comentarios to “random”

  1. elcapi Says:

    un relato tipico del autor: gráfico en detalles y sensaciones, en los que enseguida te sentis identificado. y al final se te escapa el mismo “quijodeputa…” de siempre, meneando ligeramente la cabeza y con una sonrisa en los labios.

  2. El Alemán Says:

    Lo mejor que has escrito hasta ahora.

  3. Mayra Says:

    Cuando terminé de leer me salió una expresión en inglés que es casi la traducción de ‘Dios, sos brillante!’

  4. Caro Says:

    que locoooo!!! me hiciste acordar a otras epocas… sos un grandeee!!! y yo aca en mexico, en medio de comunidades indigenas y otro undo de sensaciones!!! como cambieeeeee
    un abrazo Diego… de verdad sos un grandeeee!!!!

  5. Ivonne Says:

    bien escrito.

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